Opinión

COVID-19. Pasado, presente y futuro.

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En mis vacaciones me fui a Portugal. Estuve en Lisboa, una ciudad preciosa. Ya antes de irme la cosa pintaba normal en cuanto al bicho que se nos venía encima. Era la época de reírse ya que se veía lejos en China (una lista interminable de memes) pero ya muchos se olían lo malo que estaba ya en Europa.

Estuve a punto de quedarme allí, me vine el mismo domingo que decían que al día siguiente, España cerraba fronteras. Viéndolo y viviéndolo allí, ya en el mismo aeropuerto, tiendas y zonas de ocio, las mascarillas se veían por todas partes. Intento recordar y en todos los lados estuvimos buscando el nuevo petróleo de aquellos días, el gel hidroálcohilico, sin ningún éxito. 

La verdad que yo me lo tomaba super relajado pero los whatsapp que me llegaban en esos momentos de amigos y familiares, lo veía como algo exagerado pero al llegar a Gran Canaria si noté desde el minuto 0 en control con el tema de la distancia, el ningún público, calles vacías, los supermercados con colas (lo del papel que no tienen ningún sentido) y sobretodo los amigos, dueños de locales, que ven como su fuente de ingresos se ven obligados a cerrar hasta nuevo aviso.

Copas en un local de Lisboa

La empresa donde trabajo se acogió al famoso ERTE para que no se vieran afectados los puestos de trabajo en un futuro más incierto que nunca. Se nos dijo por todos lados, un rumor que corría por ahí, que se acercaba una crisis. No creo que ni en nuestros peores pensamientos creíamos una cosa como esta. 

Lo tratamos durante mucho tiempo como un resfriado, una gripe como otra cualquiera. Evitaré hablar de algo que no sé. Cada uno busca información donde quiere. Lo que si creo es que al no tener una buena educación higiénica (o al menos no se ponía en prácticas por muchos), como lo del estornudarse en el codo, la limpieza de las manos, la distancia social, esto se propagó muy rápido. Las culpas ahora no son lo que debemos echar o echarnos. Ahora es momento de apoyar.

Nada más aterrizar, me puse en contacto con los dueños de locales para ofrecer mi apoyo en cuanto a redes sociales para que al menos los que puedan seguir haciendo reparto a domicilio, llegara a lo máximo de personas posibles. Ya fueran seguidores, familiares y amigos.

Cree en Instagram un grupo de STORIES donde veías que locales tienen reparto a domicilio. Días más tarde vi que muchos seguidores me enviaban platos de comida que preparaban desde casa y cree otros grupos, de pasta, de postre. En ellos etiquetaba a la persona que lo había hecho y ponían la receta.

Durante este confinamiento, hemos visto el eterno agradecimiento a todo el personal sanitario. Además durante estas semanas de confinamiento, Canarias ha ganado el mundial de Refrescos y de chocolatinas. No nos hemos quedado atrás, en la escalada, varias de las islas entraron directamente en la fase 1. Mucho reirse de los Gomeros pero como decía Manolo, «el gomero más tonto es piloto». 

Ahora más que nunca tenemos que estar con el negocio Canario. Ser responsable con el tema de aforo (si vas a beber agua, no vayas que vas a fastidiar a los profesionales de la cerveza; ellos no molestaron a la hora de hacer deporte).

Amigos comileros, todo va a cambiar a partir de ahora. No solo nosotros vamos a ser más responsables que nunca con el tema de la higiene sino que los mismos negocios estarán más preparados para evitar contagios.

Hay dueños de locales que están ya listos para recibirnos con los brazos abiertos, como es Javier de Dos Balcones (aquí tienes mi visita al local en su momento). Os dejo más abajo un vídeo con más información por si tienes un negocio y quieres proteger a lo que más quieres. Tu negocio y tus clientes.

Hasta ahora los negocios no tenían que preocuparse ya que no tenía público en el local pero ahora si. No es solo misión nuestra ahora que se cumpla las normas, así que seamos cívicos para evitar un repunte en este dichoso virus COVID-19.

Ahora que ya está aquí la fase 1 de esta escalada, en donde podremos visitar los locales. Ya no será lo mismo para nadie. En el pasado podíamos esperar en la puerta para hacer cola para pedir mesa. Ahora solo será bajo reserva en la mayoría de locales. 

Todos tendremos ese miedo de saludar a la mesa del frente o esa persona que estornuda («SE HACE EL SILENCIO»). Para los comileros que son alérgicos y estornudan como yo (los que me conocen saben que estornudo más de 10 veces seguidas), la de sustos que vamos a dar.

El mayor apoyo que pueden recibir los restaurantes, locales y piscolabis que solíamos visitar es respetar las normas cuando los visitamos y sobretodo, darles las gracias por el esfuerzo de seguir abiertos, que no es nada fácil para nadie tener un sitio cerrado sin que le de dinero y sea un pozo de pérdidas.

A esos dueños, un gran abrazo, siempre con la distancia de seguridad por supuesto.

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